Hacia 1917, el eximio artista Harry Clarke emprendió uno de los trabajos que determinaría su fama: la ilustración de una antología de los más altos relatos de Poe.
Hacia 1917, el eximio artista Harry Clarke emprendió uno de los trabajos que determinaría su fama: la ilustración de una antología de los más altos relatos de Poe.